Alcocer

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Tiénese al solar primitivo de este linaje por uno de los mas antiguos de España. Estuvo situado en los Montes de Oca, provincia de Burgos, y dio grandes caballeros, que fueron agraciados por sus Reyes con muchas tierras y pueblos. Entre estas últimas llevaron el nombre de Alcocer uno situado entre Briviesca y Villafranca (Burgos), y que andando el tiempo mudó de nombre; otra en el partido judicial de Sacedón, provincia de Guadalajara; otra, que fue cabeza del Infantado, y que hoy, con la denominación de Alcocer de Planes (Alcosser de Planes), formó parte del antiguo condado de Cocentaina, en la provincia de Alicante; otra, que lleva el nombre de Puebla de Alcocer, en la provincia de Badajoz, y otra, llamada Alcocer (Alcosser), situado entre la Acequia Real del Júcar (Xúquer), y este río, cerca de la confluencia con el río de Albaida, (hoy despoblado del término de Alberic; prácticamente deshabitado en el siglo XVIII, fue destruido por la riada de 1864, y formó parte de la baronía de Alberic), en la provincia de Valencia.

Por tronco de este linaje, según consta en una donación hecha al Monasterio de San Félix de Oca en 2 de agosto de 1039, se tiene al Infante Sancho Sánchez de Alcocer, hijo del Rey D. Sancho II de Navarra y nieto del Rey García Sánchez.

Hijo de este Sancho Sánchez de Alcocer, fue Sancho García de Alcocer, que floreció por los años de 1048, fue Señor de Alcocer en la provincia de Guadalajara, y acompañó al Cid en su entrada a Valencia.

Fernando Alonso de Alcocer fue rico-hombre en el reinado de doña Urraca, hija del Rey don Alfonso VI de Castilla, y así consta en un privilegio otorgado a la iglesia de Oviedo.

García Garcés de Alcocer fue también rico-hombre en el reinado de don Alfonso el Emperador y Copero Mayor Mayor de este Monarca, como aparece en un privilegio otorgado a la iglesia de Santiago el 4 de mayo de 1141.

Fernán Sánchez de Alcocer sirvió al Rey don Fernando III.

Pedro González de Alcocer floreció también en los reinados de don Alfonso VII, don Sancho III y don Alfonso VIII.

Juan Sánchez de Alcocer brilló en el reinado de don Juan I.

Durante el reinado de don Enrique III, Juan de Alcocer casó en Alcocer (Guadalajara).

En tiempos del Rey don Pedro I el Cruel fue Maestre de San Bernando, Pedro de Alcocer.

De la rama que se estableció en La Puebla de Alcocer, provincia de Badajoz, fue Alonso Pérez de Alcocer, que vivió en tiempos del Rey don Sancho IV el Bravo, y fue padre de Alonso Pérez de Alcocer, que contrajo matrimonio en Alcocer, cabeza del Infantado, con María de Arce, en la que procreó a (1) Diego de Alcocer, que sigue la línea, (2) Martín de Alcocer, y Alonso de Alcocer, fraile franciscano y confesor de los Reyes don Enrique III y don Juan II. Diego de Alcocer, casó en Cuenca con María Díaz de Alarcón, y vivió en Guadalajara en tiempos de los Reyes don Pedro I, don Enrique II y don Juan II, tuvo por hijo a Fernando Díaz de Alcocer, que fue armado Caballero de la Banda por el Rey don Juan II y casó con Leonor de San Pedro, de la que tuvo, entre otros hijos, a Fernán Díaz de Alcocer, segundo del nombre, Regidor de Alcalá de Henares en 1436. Este año fue armado Caballero por don Juan II, y obtuvo privilegio de hidalguía, en 1477 le hizo el citado Monarca Guarda suyo, que equivale a lo que después se llamó gentil-hombre, fundo también, para su enterramiento, la capilla de Santiago en la iglesia de Santa María de Alcalá de Henares, casó con María Ortiz, de que que tuvo a (1) Álvaro de Alcocer, que sigue la línea, y García de Alcocer, Alcaide de los Alcázares de Madrid. Álvaro de Alcocer, Regidor de Madrid y Guarda vasallo del Rey don Enrique IV, fue recibido en el estado de Hijosdalgo de la parroquia de San Miguel en 1462, y tuvo por hijo y sucesor a Fernando de Alcocer, que litigó su nobleza en Toledo y fue padre de Álvaro de Alcocer, que fue Secretario del Emperador Carlos V y casó con su sobrina Leonor Álvarez de Alcocer, de la que tuvo a Antonio Álvarez de Alcocer, Regidor de Toledo, Señor de Villamelas y padre de Juan Álvarez de Alcocer, que sirvió en Sicilia y fue Gobernador del castillo y plaza de Trapana, casó en primeras nupcias con Bernarda de Saavedra, y en segundas con María de Agroste Maldonado, le sucedió su hijo Julián de Alcocer, que casó con Ana González, vivieron en Villalba del Rey (Cuenca), y fueron padres de Juan de Alcocer González, que efectuó su enlace con Ana Gusano, de la que tuvo a Julián de Alcocer, bautizado en Tinajas (Cuenca) en 1641, donde casó en 1664 con Isabel de Buendía, de este matrimonio nació Juan de Alcocer, que efectuó su enlace con María Huete, naciendo d esta unión Francisco de Alcocer y García, bautizado en Tinajas, en 1792, donde casó con María Crespo Camarero, fueron padres de Juan Manuel de Alcocer y Crespo, bautizado en Tinajas en 1732, del Consejo de Su Majestad y su Secretario, Intendente del Real Sitio del Buen Retiro y Caballero de Carlos III, en 1789, ganó Real provisión de nobleza en Valladolid el 13 de diciembre de 1789, formó e ingresó en 1789 como Caballero del Estado Noble en el Real Cuerpo Colegiado de Hijosdalgo de la Nobleza de Madrid.

De esta rama mencionada, era también: Juan de Alcocer, vecino de Toledo, quien obtuvo sentencia de nobleza: Álvaro de Alcocer, que fue gran General en los tiempos del Rey don Felipe II; Antonio de Alcocer, que sirvió en Sicilia; Francisco Bobadilla Alcocer, que sirvió en las Milicias, y Gaspar de Alcocer, que fue Veinticuatro de Sevilla.

Probaron su nobleza en la Sala de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid en los años que se expresan: Mencía de Alcocer, vecina de Alcalá de Henares (Madrid), en 1523; Juan de Alcocer, vecino de Toledo, en 1578; Fernando y Jacinto Alcocer y Solórzano, vecinos de Tobillas (Álava), en 1717; Pedro de Alcocer, vecino de Covarrubias (Burgos), en 1758; Manuel de Alcocer, vecino de Peñaranda de Duero (Burgos), en 1781, y Juan Manuel de Alcocer y Crespo, vecino de Madrid, en 1787.

Probaron su nobleza ante la Real Chancillería de Granada: Francisco de Alcocer, vecino de Cuenca, en 1537; Gaspar de Alcocer, vecino de Dos Hermanas (Sevilla), en 1612; Juan de Alcocer, vecino de Castillo de Garcimuñoz (Cuenca), en 1587; Pedro de Alcocer, vecino de Herrera, en 1584; Pedro de Alcocer, vecino de Peña de Alcocer, en 1585, y Rodrigo de Alcocer, vecino de Alcocer (Guadalajara), en 1554.

Probaron su nobleza para ejercer cargos ante el Santo Oficio de la Inquisición: Juan de Alcocer, natural de Zacatecas, en México, en 1625; Fulgencio de Alcocer, para Comisario, en Tlaxcala, en 1720; Juan de Alcocer Castilla, natural de Valladolid, en Chiapas, en 1744; Diego de Alcocer y su mujer María de Nava, naturales y vecinos de Madrid, para Familiar, en Toledo, en 1642, y Francisco Alcocer Villanueva Contreras y Laguarda, natural de Liria (Valencia), para Familiar, en Valencia, en 1688, y su mujer Catalina Llabata y Baruaga, natural de Liria.

En el Archivo de Simancas consta la confirmación de caballero a favor de Antón Alcocer, vecino de La Puebla de Alcocer por sus servicios en la guerra contra los moros, en 1553. Pedro Alcocer Piera, natural de Chulilla (Valencia), probó su nobleza para ingresar como religioso en la Orden de Montesa, en 1573.

Entre los Caballeros Hijsodalgo recibidos en el Estado Noble de Madrid, y que entraron en suertes, ejerciendo cargos del Ayuntamiento, figuraron los siguientes del linaje Alcocer, algunos de los cuales ya hemos citado: Francisco de Alcocer, en 1573; Diego de Alcocer, en 1615, 1621 y 1626; Juan y Pedro de Alcocer, en 1653 y 1660; Diego y Juan de Alcocer Majuelo y Velasco, naturales de Alcalá de Henares, en 1660 y 1662; Felipe Alcocer Rodríguez Blázquez, natural de Santos de la Humosa, del partido de Alcalá de Henares, en 1713, y Juan Manuel Alcocer Crespo, en 1787.


Armas


El caballero Sancho García de Alcocer, que floreció por los años de 1048, y fue Señor de Alcocer, en la provincia de Guadalajara, traía: En campo de plata, un águila de sable.


Las armas anteriores fueron modificadas por los descendientes de Fernán Díaz de Alcocer, los cuales comenzaron a traer: Escudo partido, 1º de plata, un águila de sable; y 2º de sinople, una banda de oro engolada de dragantes de gules y acompañadas de dos estrellas de oro; bordura de gules, con ocho sotueres de oro.


Los de origen castellano, radicados en Lima (Perú), según Vicente de Cadenas, traen: En campo de plata, dos águilas de sable, puestas en faja.


Los Alcocer de Aragón, según Johan Baptiste Rietstap, ostentan: En campo de oro, tres fajas de azur.


Otros traen: Escudo cortado 1º de azur, cinco flores de lis de oro colocadas en sotuer; y 2º de oro cinco palos de gules.


Los de Extremadura, traen: En campo de azur, dos estrellas de oro puestas en palo; bordura de gules, con ocho aspas de oro.

Estas armas traía el caballero Alonso Pérez de Alcocer, natural de Puebla de Alcocer, primero de la rama de Cuenca y Madrid.


Hay algún autor que asegura que una línea de este linaje trae estas otras armas: En campo de plata,  una columna jaspeada y sumada de una flor de lis de oro, y dos leones que tienen la mitad inferior de su cuerpo, de gules y la mitad superior, de oro, empinados a la columna y afrontados.


Otros traen: Escudo cortado: 1º, en campo de azur, cinco flores de lis de oro, puestas en sotuer, y 2º, en campo de oro, tres bandas de azur.


Otros traen: En campo de plata, una encina de sinople, frutada de oro, y un lobo de sable, empinante al tronco.


Otros traen: En campo de plata, sobre ondas de azur y plata, un áncora de azur, acompañada de dos estrellas de lo mismo.

En el enterramiento que tenían en el arco inmediato a la sacristía en la iglesia de Santa María de Alcalá de Henares, los herederos de Fernán Díaz de Alcocer y de su mujer María Ortiz, de la rama de Cuenca y Madrid, hay dos escudos: Uno de ellos es partido con cinco flores de lis en una partición, y tres bandas en la otra. No se aprecian los esmaltes, pero es de suponer que le corresponden los de este escudo con los que traen algunos Alcocer, esto es, la primera partición de azur, con cinco flores de lis de oro, y la segunda partición de oro, con tres bandas de azur. El otro escudo tiene cinco flores de lis, pero tampoco se aprecian sus esmaltes.