Herrero, Herreros

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De las montañas de Santander, desde donde se extendió por toda la Península.

Hay distintas opiniones sobre el origen de estos apellidos. Algunos tratadistas manifiestan que proceden de los linajes "Ferrero" y "Ferreros" (ambos originarios de Asturias, donde tuvieron sus casa solares, y que por la mudanza de los vocablos a través de los tiempos, comenzaron a apellidarse algunas ramas de aquellos, Herrero, Herreros).

El cronista Villanueva dice que en el concejo de Prado, del Valle de Candamo (Asturias), existió el solar de una antigua familia Herrero. Añade el mismo escritor, que otra radicó en la provincia de Burgos.

Diego de Urbina, afirma que los de la casa de este linaje en el Valle de Soba, de la provincia de Cantabria, se apellidaron indistintamente Ferrero y Herreros.

Salazar y Castro, en su Historia de la casa de Silva, y Juan Francisco de Hita, en su Nobiliario, hablan de una noble familia Herrero, de Cataluña, cuyos blasones estaban esculpidos en un panteón de su propiedad, sito en el capítulo de la iglesia de San Francisco, de Barcelona. 

También en Zaragoza moró una rama de Herrero, procedente de Cataluña.

Otra hidalga casa aragonesa del apellido Herrero radicó en la villa de Fortanete, del partido judicial de Aliaga, de la provincia de Teruel, con línea que pasó a Villafranca del Bierzo (León) y a Oviedo.

Otra familia de los Herreros tuvo casa en la villa de Oteros de los Herreros (cuyo segundo nombre tomó, sin duda, por apellido), del partido judicial de Segovia, y hay algún autor que cree que esta fue primitiva.

Otra familia Herrero, radicó en la villa de San Clemente, del partido judicial de Cuenca.

En Aragón, los Herrero, tuvieron casa solar en  Gea de Albarracín (morisco) y Mora de Rubielos de la demarcación de Teruel y Albarracín; Aluenda, Aniñón, Atea, Ateca, Cimbala, Pardos, Sisamón y Villarroya de la Sierra de la demarcación de Calatayud; Cacena, San Martín de Moncayo y Trosobares de la demarcación de Tarazona, citados en la Fogueración (Fogatge) de 1495.

Como se ve por lo que queda dicho, las familias Herrero, Herreros y de los Herreros, tuvieron su asiento en diversas regiones de España y seguramente fue muy distinto el origen de ellas, no siendo posible precisar el nexo de parentesco de unas con otras por lo mucho que difundieron sus ramas dichos apellidos desde tiempos muy antiguos.


Armas


Los de la casa de Montearagón y las ramas de Gallur y Ainzón en la provincia de Zaragoza, los de la ciudad de Zaragoza, los de la villa de Fortanete en la provincia de Teruel, y su línea de Oviedo, traen: En campo de oro, cinco herraduras, de azur, puestos en sotuer. 


Otros, de la casa de Montearagón y las ramas de Gallur y Ainzón en la provincia de Zaragoza, los de la ciudad de Zaragoza, los de la villa de Fortanete en la provincia de Teruel, y su línea de Oviedo, traen: En campo de oro, cinco herraduras de hierro, puestos en sotuer. 


Los Herrero de la provincia de Burgos, traen: En campo de oro, una torre de su color, sobre ondas de agua de azur y plata.


Los Herrero, de Cataluña, traen: En campo de gules, una banda de oro, cargada con tres herraduras, de azur. 


Los Herrero, radicados en Segovia, traen: En campo de azur, un yunque, de plata; bordura de oro, con ocho herraduras, de sable.


Los Herreros, traen: En campo de sinople, un tambor, de oro.


Herrero, vecino de San Miguel del Valle, trae: En campo de oro, tres palos de gules.


Los Herreros, originarios de Aragón y extendido por la Península y América, traen: En campo de sinople, cinco bezantes, de plata, puestos en aspa.

Los Herrero, radicados en Oviedo y en León, traen: En campo de oro, un yunque, de azur, acompañado de unas tenazas en la diestra, y de un martillo en la siniestra, también de azur.

Los Herrero, radicados en Madrid, traen: En campo de plata, un árbol arrancado, de sinople, frutado de gules; bordura de gules, con cinco herraduras de hierro.