Prieto

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Hidalgo y antiguo linaje de origen Cántabro, procedente de las montañas de Santander, donde tuvo dos casas solares procedentes del mismo tronco; una de ellas, localizada en Cabárceno, del Ayuntamiento de Penagos y partido judicial de Santoña, y otra, en la villa de Selaya, del partido judicial de Villacarriedo.

Son estas dos casas solares las dimanantes de las ramas que de este linaje se extendieron al resto de Santander, Vizcaya, Asturias y Burgos, desde donde pasaron al resto de la Península, incluido Portugal.

Su origen, historia y hechos:

Hubo un rey que se llamó, Vermudo II, cuya monarquía se extendía a Galicia y León. Pero la anarquía del reino leonés y las repetidas derrotas que sufrió frente a los musulmanes, fueron aprovechadas por la nobleza gallega que lo depusieron y colocaron en el trono a su primo el también llamado Vermudo, hijo bastardo de Ordoño III, que reinó también, con el nombre de Vermudo. Tras dos años de guerra civil conquistó León que se había perdido a favor de los moros y esto lo llevó a cabo con la ayuda de los nobles castellanos. Pero hubo de ceder ante la fuerza del caudillo árabe Almanzor, de quien tuvo que hacerse tributario y que, en realidad, era quien mandaba en el reino leonés. Cuantos intentos realizó Vermudo para librarse de su tutela, fracasaron, hasta el punto que Almanzor, como castigo, devastó no sólo León, sino también Coimbra y Zamora. Vermudo se refugió en Galicia mientras el país quedaba en manos de los condes de Castilla, Gonzalo Vermudez y García Gómez. Por fin pudo reconquistar León y establecer una alianza con Castilla por su matrimonio con la hija del conde García Fernández, Elvira, de cuyo enlace nacería el futuro Alfonso V.

Hemos reseñado lo anterior para mejor comprensión del linaje Prieto, porque es el caso que el rey Vermudo tuvo otros hijos, entre ellos, el infante Juan. Pues bien: este Juan era muy moreno de rostro y enjuto de cuerpo por lo cual le llamaban "Prieto", derivación castellanizada del "preto" portugués que significa negro, y he aquí que sucedió lo que en tantos y tantos apellidos, que lo que comenzó en apodo terminó en linaje, porque el infante Juan lo adoptó y sus sucesores ya lo llevaron como tal. Por cierto, fue fama que Juan, llamado "el Prieto", era un denodado guerrero que jamás titubeó en enfrentarse a los moros, a los que siempre presentó batalla aun cuando la suerte de las armas le fuera, en la mayoría de las ocasiones, adversa. Pero hay que tener en cuenta que se medía con el más famoso general que los árabes tuvieron en España, el invicto Al-mas-nur o Almanzor. (No existe confirmación ninguna de tal hecho, ya que el mencionado Rey de León, no tuvo hijo legítimo de nombre don Juan.)

Tenemos, pues, que de acuerdo a todo lo anterior, este linaje tiene su origen en una casa real. Don Suero Prieto aparece en tiempos del rey Fernando "el Santo" acompañando a este monarca en la toma de Sevilla. Es sabido que, participó en aquella conquista, al mando de doscientos hombres cuyas pagas y armas sufrió de su propio bolsillo.

El rey premió su ayuda incluyéndole en el repartimiento de tierras, con lo que quedó muy bien "heredado".

Parece ser que de este tronco radican las casas de los Prieto que más tarde aparecen en toda la región andaluza.

Sevilla había caído al contar con la valiosa ayuda de la marina vascocantábrica que capitaneaba Ramón Bonifaz. Pero una vez ocupada esta ciudad, el Santo Rey reanudó la campaña para apoderarse de Medinasidonia, Jerez, Alcalá, Vejer, Santa María del Puerto, Cádiz, Sanlúcar, Lebrija, Rota y Trebujena.

En estas campañas participaron dos hijos del anterior caballero don Suero Prieto, Alvar y Juan que, siendo muy mozos aún, prestaron grandes servicios al Rey, distinguiéndose por el valor demostrado en cuantas batallas intervinieron.

Al hablar de "repartimientos", se hace forzoso llevar a efecto una explicación, aunque breve, de tales concesiones. La extensión de las tierras conquistadas, aconsejaba al Monarca una intervención directa que asegurara su defensa militar y el sistema empleado para conseguir tal fin, fue el de la entrega de tierras a las fuerzas militares que habían colaborado en la conquista. La consecuencia de esta política fue la formación de los grandes latifundios andaluces que incrementó la autoridad de los poderosos.

Esta es la explicación del porqué de las grandes extensiones de terreno propiedad de un solo noble. Hasta cierto punto, lo anterior no dejaba de tener cierta lógica, ya que el Rey de alguna forma tenía que premiar la ayuda que, los poderosos señores feudales, le habían prestado para llevar adelante sus conquistas.

El linaje Prieto quedó establecido, merced a la forma anteriormente reseñada en Andalucía, pero hubo otras partes de España donde también intervinieron para dar lugar a las casas solares que se fueron formando.

De esta casa, muchos fueron los hombres que hicieron las pruebas de nobleza, como consta en el expediente de don Antonio Ibáñez Prieto de la Concha, natural de Solares (Santoña), y Caballero de la Orden de Calatrava en 1688.

De esta misma rama, procede doña Ursula Rodríguez Prieto que unió su ilustre apellido, por matrimonio, al de don Gregorio de la Roza y Maza, Marqués de Balbuena.

De la casa de los Prieto de Selaya, tan antigua como la anterior, procede don Bartolomé Prieto que fue a su vez el progenitor de los Prieto radicados en Murcia, al trasladarse a dicha ciudad, en donde desempeñó los cargos de Receptor y Familiar del Santo Oficio.

De esta rama, hubieron caballeros que así mismo probaron su nobleza en las órdenes militares, como don Antonio Prieto Lisón, natural de Murcia y Caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 10 de Junio de 1639 o don Antonio Prieto Lisón y Avilés, natural de Murcia, que se cruzó Caballero de la Orden de Calatrava en 1666.

De las casas solares montañesas se extendieron los Prietos a Murcia, como queda dicho y a las Encartaciones de Vizcaya y a las poblaciones andaluzas de Niebla y San Juan del Puerto, en Huelva y a Baeza, en Jaén.

De la casa de Cabárceno procede el fundador de los Prieto de Canarias: don Alonso Prieto, uno de los primeros conquistadores de esas islas.

Durante el reinado de Alfonso X "el Sabio", aparecen otros caballeros de este apellido que auxiliaron al Rey con su valor y esfuerzo.

Es bien sabido que este Rey pretendió ocupar parte de Portugal, anexionar Navarra e incorporar a sus dominios la región de Gascuña, dominada por los ingleses, alegando siempre antiguos derechos dinásticos ya caducados. Pero lo que ocurría en el interior de su reino era que cundía el descontento entre la gran nobleza castellana que se sublevó repetidas veces contra el Monarca, llegando, incluso, a buscar alianzas con los reyes moros de Granada.

En una de estas sublevaciones participó don Fortún Prieto, procedente, a lo que se sabe, de la rama castellana. No obstante, se reconcilió, más tarde, con el rey y participó en la represión de los moros que se habían sublevado en el reino de Murcia, lo que le valió obtener tierras en dicha región, ya que el Monarca decidió repoblarla con cristianos traídos de otras regiones, lo que facilitó las llamadas "heredades" que consistían en donar tierras a los campesinos a fin de que estos procedieran a labrarlas.

Con el tiempo, los Prieto entroncaron con el linaje de Cal, dando lugar a la familia Prieto de la Cal, que utiliza las mismas armas que el primero de ambos linajes.

Una rama pasó a América en la persona de Juan de Prieto que llegó a las Indias con el que más tarde sería Virrey de La Gasca, participando en las luchas que se venían desarrollando entre los conquistadores españoles en sus diferencias por la posesión de tierras o "gobernaciones".

Pacificados los territorios, una línea, de los de este apellido, quedó asentada en México, en tanto que otros se esparcían por los territorios que ahora constituyen los países de Chile y Nicaragua y, en menor medida, en Ecuador y Bolivia.

Los descendientes de estas primeras familias castellanas instaladas en el Nuevo Mundo, dieron lugar a la continuación del linaje Prieto en América.

De los pertenecientes a la rama mejicana puede citarse a Guillermo Prieto, político y escritor, Ministro de Hacienda en el gobierno del Presidente Benito Juárez, a Jenaro Prieto, escritor chileno, abogado y periodista, además de narrador irónico y popular; a Luis Prieto, lingüista argentino, formado bajo las enseñanzas teóricas de A. Martinet: a Joaquín Prieto, militar y político chileno, que se sumó al levantamiento patriota en 1.810 y luchó en las filas del Ejército de los Andes. Fue General en Jefe del Ejército del Sur y en 1.829 acaudilló la revolución conservadora. Elegido Presidente de la República en 1.831 y reelegido en 1.836.


Armas


En campo de plata, dos lobos de sable, pasantes y puestos en palo; bordura de gules con siete aspas de oro y en jefe un castillo, de oro.


Otros Prieto, traen: En campo de azur, ocho menguantes, de plata, puestos tres, dos y tres.


Otros Prieto, traen: En campo de gules, dos leones rampantes, de oro, puestos en palo.


Según J.-B. Rietstap, los Prieto de Castilla, traen: Escudo partido: 1º, de azur, un león rampante, de oro, y 2º, de oro, un águila, de gules.


Según J.-B. Rietstap, los Prieto de Andalucía, traen: En campo de plata, dos lobos pasantes, de sable, puestos en palo; bordura de gules, con siete aspas de oro, colocadas dos en jefe, dos en los flancos y tres en la punta, y un escudete, de plata, cargado con una torre, de oro, puesta en mitad del jefe. 


Otros Prieto, según J.-B. Rietstap, traen: Escudo partido: 1º, de oro, un águila, de gules, y 2º, de plata una torre, al natural, acompañada de dos leones rampantes y enfrentados, de gules, puestos en punta; bordura general de gules, con ocho aspas, de oro.


Los Prieto de Ribadesella y Cabrales, en Asturias, según Francisco Sarandeses, traen: En campo de plata, dos lobos de sable, pasantes y puestos en palo; bordura de gules, con ocho aspas, de oro, en flancos y punta. Sobre el centro de la parte superior de la bordura, un castillo, de plata, sobre ondas de azur y plata. 


Otros Prieto, traen: Escudo partido: 1º, de oro, un águila, de gules, y 2º, en azur, un castillo, de oro, con dos leones alzados a él, de oro, sobre ondas de azur y plata; bordura para este cuartel de gules, con ocho aspas, de oro.


Originario de Santander, con rama pasada a Chile en el siglo XVIII, radicado en Concepción y Santiago: En campo de plata, dos lobos de sable pasantes puestos en palo; bordura de gules con siete aspas de oro, y en jefe un escudete de plata, cargado con un castillo, de oro, sobre ondas de azur y plata. 


Radicado en Cueto (Santander) y extendido a Burgos y Oviedo: En campo de oro, una encina, de sinople, frutada de oro, sobre terrasa de sinople, y empinado a su tronco, por la diestra, un jabalí, de sable.


Los originarios de Palencia, traen: En campo de plata, una encina, de sinople, arrancada y frutada de gules, con un lobo pasante, de sable, al pie del tronco.


Radicado en Riaño y extendido a Málaga y Almería: En campo de oro, un vuelo, de azur, surmontado de una espada, de plata, puesta en faja.


Los Prieto de Selaya, traen: Escudo partido: 1º, de azur, una torre, de plata, del homenaje sale un brazo armado del mismo metal, y empinado a la misma un león, de oro, y 2º, de oro, un águila exployada, de sable.

Radicado en Lisboa. En campo de azur, un león rampante, de oro, armado y linguado de gules, coronado de oro y sosteniendo entre sus manos, puesta en faja, una espada, alterada, de plata, encabada y enroscada, de oro.

Privativas del linaje Prieto, originario de Santiago de Cobelo (Pontevedra), radicado en Lisboa, y una de cuyas líneas descendientes contemporáneas está representada por don José Bouza Serrano y Prieto, vecino de Lisboa (Portugal).