Villena

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El serenísimo Rey Don Jaime el Conquistador ganó de los moros la villa y castillo de Villena, el año 1240, como lo refieren sus historiadores incorporándola dentro los términos del Reino de Valencia, de la cual hizo donación, en feudo, al Infante Don Alfonso de Castilla, cuando libremente le entregó la ciudad de Murcia con 28 castillos y 130 lugares, que, rebeldes a la Corona de Castilla, le negaban la obediencia y fueron conquistados de nuevo por el invicto Rey, de Aragón.

Ingrato el Infante pretendió cautelosamente favorecer a los moros de Játiva con pretexto de que no se le pagaba el dote de la Infanta Doña Violante, y, de mamo armada, se hizo dueño de la villa de Enguera de donde remitía los socorros a Játiva, por lo cual enojado el Rey dio sobre Villena y la volvió a la jurisdicción y término de Valencia. Pero las lágrimas de la hija y ruegos del Infante Don Manuel ablandaron el enojo del Rey para que suspendiera las hostilidades y guerra volviéndole a su yerno a Villena, como lo hizo, dándole de más los lugares llamados Capdetes y a Bugarra, que de nuevo en esta empresa había ganado a los moros. Y esto con calidad que Villena y los tres lugares referidos quedasen dentro los términos del Reino de Valencia y sus Síndicos acudiesen a las Cortes del Reino cuando las hubiese. Y que sólo el Infante tuviese la propiedad en lo civil y lo político con sujeción de feudo y con poder de alienarles con la misma condición.

Cesaron con esto las guerras de suegro y yerno haciendo el Infante Don Alfonso, cuando entró a reinar a Castilla, merced de Villena a su sobrino Don Juan Manuel con las mismas calidades que la tenía del Rey de Aragón, pero después de algunos años pretendió el Rey Don Fernando IV de Castilla negar la sujeción de Villena al Rey de Aragón y por otros intereses moviendo guerra al Rey Don Jaime II con escándalo de toda la Cristiandad obligó al Rey Don Dionis de Portugal haciéndose medianero entre los dos reyes para convenirles y así entramados le nombraron juez arbitro dándole por asociados el de Castilla, al Infante Don Juan, y el de Aragón al Arzobispo de Zaragoza. Oídas las prevenciones de los procuradores de los reyes se dio sentencia en el lugar de Torrijos, aldea de Tarazona, a 8 de agosto de 1304, como refieren Zurita y Escolano; Que Villena, en cuanto al sitio y jurisdicción, era del Reino de Valencia, pero en cuanto a la propiedad era de Don Juan Manuel, con la obligación feudal. Y por que el Rey, de Castilla era deudor al de Aragón de muchas cantidades, por los gastos hechos por el Rey Don Jaime el Conquistador en la recuperación del Reino de Murcia, se adjudicaron a la Corona de Aragón y por tierras del Reino de Valencia la ciudad de Cartagena, villas de Guardamar, Orihuela, Alicante, Elda, Novelda, y Elche; bien que Cartagena, el año 1305, la cedió el Rey Don Jaime II de Aragón al de Castilla porque aquél diese la villa de Alarcón a Don Juan Manuel. Y así, en virtud de esta sentencia quedaron los señores de Villena vasallos de los Reyes de Aragón, con que no extrañará el curioso haber ciado el Rey Don Pedro IV de Aragón y II de Valencia, título de Príncipe de Villena a Don Juan Manuel, pues era súbdito y vasallo suyo, así por poseer esta villa como por gozar el Señorío de Albarracín en Aragón.

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Entre los hijos que tuvo el Rey Don Fernando de Castilla, que llamaron el Santo, en la Reina, su mujer Doña Beatriz de Suabia, hija de Felipe, Duque de Suabia y Emperador de Alemania, fue el quinto el Infante Don Manuel, que tomó nombró, apellido y armas de los Emperadores de Constantinopla, Manuel Angelo Commeno y Alejo Angelo Commeno, de quienes traía su madre el origen por la línea materna, como nieta de Isasio Angelo último Emperador de Grecia, de los de la familia Commena, y así organizó el escudo de sus armas con las reales de Castilla y León y con las de un ángel, de que usaron estos tres emperadores.

Dejóle el Rey Don Fernando, su padre, grandes estados a los cuales le añadió su hermano, el Rey Don Alfonso, otros muchos; con que le hallamos en las historias uno de los mayores señores de Castilla, pues gozaba las villas de Ágreda, Escalona, Roa, Santaolalla, Cuéllar, Peñafiel, las cuatro villas del Infantado y el Adelantamiento Mayor del Reino de Murcia, y en el Reino de Valencia el castillo de Ayora, Teresa, Palazuelo y Chera, con todo el valle y lugares del término de Ayora, que después renunció por la villa de Escalona para que el Rey Don Sancho de Castilla las restituyese al Rey Don Pedro III de Aragón. Y fue de los más estimados infantes hermanos del Rey, que más le sirvió en todas las ocasiones de guerra contra los moros de Andalucía, en donde cobró renombre de valiente y esforzado caballero y contra los mal contentos de Castilla.

Casó dos veces: la primera con la Infanta Doña Constanza de Aragón, hija del Rey Don Jaime el Conquistador y de la Reina Doña Violante, su segunda mujer, cuyos hijos fueron Don Alfonso Manuel, que murió sin casar y Doña Violante Manuel, mujer de Don Alfonso, Infante de Portugal y hermano del Rey Don Dionís. Y la segunda vez casó el Infante Don Manuel con Doña Beatriz, hija de Amadeo Conde de Saboya y pretenso Papa en el Cisma, y del matrimonio fue hijo único:

Don Juan Manuel - Señor de Ágreda, Escalona, Roa, Santaolalla, Cuéllar, Peñafiel y de las cuatro villas del Infantado, Adelantado Mayor de Murcia y demás estados que fueron de su padre, caballero de mucho valor y de mayor reputación y uno de los más poderosos señores que tuvo España en aquellos tiempos, pues además de los estados que heredó de su padre le dio el Rey Don Alfonso el Sabio, su tío, a Villena y Alarcón; el Rey Don Sancho IV, su primo, la ciudad de Chinchilla, el castillo de Garcimuñoz y la villa de Almansa; el Rey Don Fernando IV, su sobrino le hizo su Mayordomo Mayor, y el Rey Don Alfonso II de Valencia y IV de Aragón, le hizo merced de la ciudad de Albarracín y título de Príncipe de Villena, como refiere Zurita, que después le confirmó el Rey Don Pedro IV de Aragón en 15 de marzo de 1336.

A la grandeza de tan ricos estados se añadía lo real de su sangre: nieto de un rey de Castilla y hermano de un rey de Aragón; suegro de un rey de Castilla y de un rey de Portugal. con lo que era respetado y temido de muchos; siendo el árbitro de las Coronas y el que se llevaba tras sí todos los ricoshombres de Castilla. Aragón y Portugal en las ocasiones de guerras, ya por su poder o ya por ser aquéllos de su sangre y casa, como le sucedió cuando disgustado con el Rey Don Alfonso XI de Castilla por haberse desposado con su hija Doña Constanza Manuel, y sin haber consumado el matrimonio se casó con hija del Rey Alfonso IV de Portugal y le notificó cruel guerra, desnaturalizándose de su vasallaje, a quien siguieron la mayor parte de los señores de Castilla, del bando de Don Juan Núñez de Lara, el Prior de San Juan y muchas ciudades y villas, obispos y prelados, que seguían la voz y queja de Don Juan Manuel, y también de Aragón vinieron a favorecerle Don Jaime, Señor de Jérica y su hermano Don Pedro, talando las tierras de Requena y, por la Andalucía, el Rey de Granada hizo lo mismo, con que se comenzaron unas civiles guerras que amenazaban desdichados fines si el Rey Don Alfonso IV de Aragón no mediara con dos embajadas al de Castilla; con que se dio alguna satisfacción a Don Juan, sacando de la prisión a Doña Constanza Manuel, que la tenía presa en el castillo y alcázar de la ciudad de Toro, permitiendo tuviera la ciudad por cárcel, quedándose Don Juan Manuel con la villa y castillo de Lorca por tenerla en rehenes de no haberse efectuado el casamiento de su hija. Y porque entrara Don Juan en la liga que habían hecho el Rey de Aragón y el de Castilla contra los moros, el castellano le pagó todos los maravedises que se le debían de la renta que le respondían las arcas reales de por vida, que era una cantidad considerable; juzgando los Reyes que sin Don Juan Manuel y los de su parcialidad no se podría hacer libremente la guerra al Rey de Granada.

En el año 1334 se volvieron a revolver las quejas de Don Juan Manuel contra el Rey de Castilla y comenzaron de nuevo las hostilidades en el Reino de Toledo, y Don Juan, para justificar las razones que tenía, vino a Castielfabib, donde habiéndose visto con el Rey Don Alfonso IV de Aragón, ofreció reducir a Don Juan Núñez de Lara, Señor de Vizcaya y a Don Juan Alonso de Haro, Señor de los Cameros y que nombrasen por árbitro al mismo Rey de Aragón. Entonces el Rey Don Alfonso, atendiendo a que Don Juan Manuel era de la Casa Real de Castilla y su cuñado, pues había estado casado con Doña Constanza, su hermana. le dio título de Príncipe de Villena ordenando que aquella villa y otros lugares que Don Juan tenía, que se incluían dentro de los límites del Reino de Valencia, se llamasen Principado y sus herederos Príncipes de Villena, como consta de la data del real privilegio dado en Castielfabib, en 7 de marzo de 1334, según refiere Zurita. Y Don Juan para mostrar el vasallaje que debía a los Reyes de Aragón otorgó la carta siguiente:

«Sepan cuantos esta carta vieren, como yo, Don Juan, hijo del Infante Don Manuel, Adelantado de la Frontera y del Reino de Murcia, otorgo e conosco que como quier que vos el muy alto e muy noble señor Don Alfonso, por la Gracia de Dios, Rey de Aragón, me habedes fecho honra e gracia que me pudiese llamart, e sea de aqui adelante, Príncipe de Villena e de la otra tierra que yo he en el vuestro señorío; que magüer vos esta gracia me fecistes, que yo ni ninguno de los que de mi vengan non fagamos nin mandemos, nin podamos facer ninguna moneda en la dicha nuestra tierra del vuestro señorío. E por que esto sea firme e no venga en dubda, mande ende dar esta carta, sellada con mi sello de cera colgado, que fue dada en Castelfabib, a 7 dias de Marzo, Era de César 1372 años, que corresponde al año del Nacimiento de Cristo, el de 1334».

En el de 1336, habiendo tratado Don Juan Manuel, Príncipe de Villena el casamiento de su hija Doña Constanza con el Infante Don Pedro que fue Rey de Portugal, y contradiciendo el Rey de Castilla con mandarla detener en la ciudad de Toro con guardas de vista, se revolvieron otra vez las guerras civiles, declarándose por parciales del Príncipe de Villena, Don Juan Núñez de Lara, Don Pedro Fernández de Castro, Don Juan Alonso de Alburquerque, Don Gonzalo, Señor de Aguilar, Don Alfonso Téllez de Haro, Señores de los Cameros y todos los grandes de su bando, con la mayor parte de los prelados de Castilla a los cuales se agregó el Rey Don Pedro de Aragón, ofreciendo asistir a Don Juan Manuel, así por ser su vasallo como porque le importaba tener divertido al Rey con estas turbaciones y a Don Juan Manuel, mas obligado, le hizo ofrecimiento que por diez años le sustentaría la Guerra contra Castilla y le confirmó de nuevo el título de Príncipe de Villena, como consta del privilegio dado en Zaragoza a 15 de marzo de 1337, que refiere Zurita.

Aunque era grande la razón que tenía Don Juan contra el Rey de Castilla por el repudio de su hija y por los malos tratamientos que con ella se usaban, tenía otra mayor que era lo que el Rey, enajenaba su patrimonio, enriqueciendo a los hijos bastardos que tenía de Doña Leonor de Guzmán, en grave daño del Infante Don Pedro su primogénito, jurado Príncipe, y así con este justo pretexto le seguían todos para sacar al Rey del cautiverio en que le tenían los halagos de esta dama y poner en libertad a Castilla, con que se aseguraba la Corona a quien amenazaban los moros de Marruecos con las grandes prevenciones que hacían para entrar otra vez en España. Y así, el Rey Don Pedro de Aragón, conociendo lo que al Rey de Castilla importaba ser amigo de Don Juan Manuel, así por ser de su sangre como por ser príncipe poderoso y de gran séquito dispuso hacer las paces, advirtiendo que Don Juan era vasallo de la Corona de Aragón y su deudo, que el Infante Don Pedro deseaba casar con hija de Don Juan y que tenerla presa y detenida era irritar a las dos Coronas de Aragón y Portugal, para que las armas hiciesen hacer lo que negaba la cólera, abriendo la puerta a los moros para daño de la Cristiandad.

Vencido de estas persuasiones, el Rey de Castilla perdonó a Don Juan y se aquietaron ambos, entregando a Doña Constanza, que su padre llevó a Lisboa, y se hizo el casamiento el año 1338.

Y en el siguiente, Don Juan Manuel, Don Juan Núñez de Lara y todos los señores de su bando acompañaron al Rey a la empresa de Antequera y Ronda, sirviéndole con mucha gente de caballos, conducida a su propia costa.

En el año 1347, entendiendo el Príncipe de Villena la confederación que el Rey Don Alfonso XI de Castilla trataba con los moros de Marruecos y Granada, y que se cautelaban de él, no llamándole a las Juntas y al Consejo de Guerra, como solían en todos los negocios, por temer que, siendo deudo y vasallo del Rey de Aragón, contra quien se tramaba esta liga, en sabiéndolo daría noticias al Rey Don Pedro, con que huían de su comunicación, pero tuvo el Príncipe de tal maña que, guardando secreto al que se lo comunicó con título del casamiento de su hijo, dio aviso al Rey de Aragón, ofreciéndole ayudar con dos mil caballos y veinte mil infantes, como refiere Zurita, ofrecimiento que manifiesta cuan poderoso era este Príncipe. Pagóselo el Rey con darle a su hijo los castillos de Navarrés y Quesa, en este Reino de Valencia.

Cansado de las guerras y trabajos y enfadado de la Corte se retiró a Peñafiel, donde murió el año 1353, dejando hijos de sus dos mujeres; que fue la primera, la Infanta Doña Constanza, hija del Rey Don Jaime II y de la Reina Doña Blanca, su segunda consorte, hija de Carlos, Duque de Anjou y Rey de Nápoles; y la segunda Doña Juana de Lara, hija de Don Juan Núñez de Lara, Señor de Vizcaya, que heredó los estados de su padre por muerte de su hermano.

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Los descendientes del  Infante Don Manuel, se apellidaron Villena y Manuel de Villena.

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Probaron su nobleza para ingresar en la Orden de Santiago, en los años que se indican Francisco Manuel de Villena Guadalfajara, natural de Badajoz, Brigadier de los Reales Ejércitos, en 1815, Fernando Manuel de Villena y Mendoza, natural de Jerez de los Caballeros (Badajoz), en 1796; Joaquín Manuel de Villena y Mendoza, natural de Jerez de los Caballeros, en 1793; Juan Manuel de Villena y Mendoza, natural de Jerez de los Caballeros, en 1796, y José Joaquín y Manuel de Villena y Porlier, naturales de La Habana (Cuba), en 1802.

José Manuel de Villena y Guadalfajara, natural de Zamora, litigó su nobleza para ingresar en la Orden de Calatrava en 1743.

José Ignacio Manuel de Villena y Aguado de Palma y Ramírez de Estenoz, natural de Cádiz, probó su nobleza para ingresar en la Orden de Alcántara, en 1862.

Martín de Villena y Vila, natural de Carpena, religioso, probó su nobleza para ingresar en la Orden de Montesa, en 1580. Era hijo de Cristóbal Villena y nieto de Martín de Villena.

José Manuel de Villena y Palma, natural de La Habana (Cuba), litigó su nobleza para ingresar en la Orden de Carlos III, en 1790.

Joaquín Manuel de Villena y Guadalfajara, natural de Zamora, probó su nobleza para ingresar en la Orden de San Juan de Jerusalén.

En la Real Companía de Guardias Marinas ingresaron: Antonio Villena y Guadalfajara, natural de Salamanca, en 1736, y José de Villena y de Palma, natural de La Habana (Cuba), Caballero de la Orden de Carlos III, en 1760.

Litigaron su nobleza ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid, en los años que se indican: Diego y Juan de Villena, vecinos de El Berraco, en 1567; Juan y Francisco de Villena, vecinos de Valladolid, en 1541, y Diego Villena del Hoyo, vecino de Cuéllar, licenciado, en 1585.

Probaron su nobleza ante la Real Chancillería de Granada, en los años que se indican: Alonso Villena, vecino de Villanueva de la Serena (Badajoz), en 1547; Bernabé Villena y su padre, vecinos de Baeza, en 1795; José Manuel Villena y Guadalajara, vecino de Ciudad Real, en 1761, y Francisco Villena y Monsalve, vecino de Beas, en 1758.

Probaron su nobleza para ejercer cargos ante el Santo Oficio de la Inquisición: Antonio Villena y Pozo, natural de Antequera (Málaga), para Oficial, en Granada, en 1651, y Juan Villena Vila Sivori y Rovereto, natural de Amberes, para Familiar, en Valencia, en 1639.

Alonso de Villena, vecino de Albacete, obtuvo su mandamiento para que se le guardase su mandamiento de Caballero, en 1487.

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Otros autores manifiestan distinto origen: Don Pedro Martínez de Arrianza, que floreció en el año 1516, y casó con Doña Isabel Luque Lara, era Condestable y hombre muy principal de la Villa de Villena, provincia de Alicante. Tuvo por hijo a Pedro Martínez Luque, muy importante rico-hombre, hidalgo y caballero, muy dado a ayudar a nobles y reyes, realizando numerosas hazañas. Le apoderaron Pedro «el de Villena», utilizando sucesivamente este apodo como apellido todos sus sucesores.


Armas


Según Onofre Esquerdo, en Nobiliario Valenciano: Del título de Príncipe de Villena, que dio el Serenísimo Rey Don Alfonso de Valencia y IV de Aragón a Don Juan Manuel, nieto del Rey Don Fernando el Santo de Castilla, donde se escribe la descendencia de este Príncipe, con el escudo de sus armas partido en palo. En la primera parte a cuarteles: en 1º y 4º castillo de oro, campo de gules; en 2º y 3º león de púrpura, campo de plata. En la segunda parte a cuarteles, 1º y 4º brazo alado de oro, en la mano una espada, campo de gules; 2º y 3º león de púrpura, campo de plata.


Los Villena, traen: En campo de sinople, un león rampante, de púrpura. 


Los Manuel de Villena, traen: Cuartelado: 1º y 4º, de plata, con el león, rampante, de gules, y 2º y 3º de gules, con un brazo alado de oro, con una espada de plata, guarnecida de oro, en la mano.


Otros Villena, traen: En campo de gules, una encina de sinople, frutada de gules.


Otros traen: En campo de plata, cinco anillas, de gules, puestas en aspa.


Otros Villena, según Jorge de Sotomayor, traen: En campo de gules, un castillo de oro, y en el segundo cuartel, un puente con escalera (sic).


Otros traen: Escudo partido: 1º, en campo de gules, un aspa, de plata y 2º, en campo de sinople, dos cucharas, de oro, puestas en faja.


Los apellidados Villena-Pardo, traen: En campo de oro, un jabalí, de sable, atravesado por una lanza, de oro. 

Los de Portugal. según Baños de Velasco, traen: En oro, un brazo de ángel con dos alas azules, y blancas las vestiduras del brazo colorada con espada en la mano.