Arias, Darias

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Apellido patronímico de mucha antigüedad, formado y derivado del nombre propio de Aria o Arias o Ariano o Ariamiro, perteneciente al padre u otro antecesor y aplicado al hijo u otro descendiente para denotar en éstos la calidad de tales.

Son muchos los tratadistas que, al hablar de este apellido, engloban en él muy distintas familias apellidadas Arias, como si fueran una misma, con idéntico origen, tronco y solar; pero no hemos de imitarles nosotros en ese procedimiento, notoriamente equivocado, porque los patronímicos dieron motivo a casas que aún cuando se apellidan de igual manera, son completamente distintas.

Galicia fue cuna de ilustres casas de Arias y entre sus solares mas nobles e importantes figuraron los de Sirgal y San Miguel das Penas, en Tierras de Monterroso, en la provincia de Lugo.

Entre las figuras relevantes de este linaje recuerdan los autores a Lucio Arias, Capitán y rico-hombre de don Alfonso I. En el II Concilio de Oviedo, era de 939, se halló el Conde Arias. En otro Concilio ovetense, de 1123, los Arias firmantes son todos de Galicia. En 1381 era Comendador de Alcántara Arias Pérez de Somoza. En la de San Juan hubo muchos caballeros de este linaje, como se prueba por sepulcros existentes en Galicia. Dícese que Martín y Rodrigo Arias estuvieron peleando en las Navas de Tolosa (1212).

El Nobiliario de Galicia, manuscrito de Oxea-Cadaval, recoge asimismo muchos nombres ilustres de los Arias, como el de Gutierre Arias, padre de San Rosendo, Obispo de Santiago, e hijo de Hermenegildo de Tuy, pariente muy cercano de don Alonso III; el Conde Pérez Arias (o Arias Pérez) en tiempo de don Alfonso VI; de don Juan I, Arias, Arzobispo de Compostela, que se halló en la toma de Sevilla, falleciendo en 1266; de Pedro Arias de Reboredo, Maestre de la Orden de Santiago, que se halló en las Navas, y lo mismo a su intervención que a la de los caballeros antes citados (a los que la leyenda atribuye haber conquistado el estandarte real mahometano) se dice es debida la cruz que ostentan los Arias, en su escudo. Pedro Arias, Señor de Portomarín, fue uno de los que coadyuvaron con Pedro Fernández Encalada a la fundación de la Orden de Santiago. El Deán de Lugo Juan Arias, donó a la milicia santiaguista el célebre monasterio de San Salvador de Villar de Donas, en Tierras de Palas del Rey, para sepultura general de los caballeros que muriesen en los conventos-encomiendas de Galicia. Pedro Arias y Gonzalo Arias sirvieron al santo Rey don Fernando III en Sevilla, donde llevaron a cabo valerosos hechos, alcanzando varias casas de repartimiento. Sus descendientes se extendieron por Badajoz, dando lugar a diversas familias nobles, con distintos entronques. El Arzobispo de Santiago, Juan Arias, levantó hacia mediados del siglo XIII, en las cercanías de Compostela, el castillo de Rechafuerte, donde perecieron a traición Alonso Suárez de Deza y los once emisarios que le acompañaban, en tiempo de las luchas de don Berenguel de Landoira. Allí sentó sus reales en 1459 el Arzobispo Rodrigo de Luna para tomar mejor la capital de su Diócesis; nada se conserva de dicha fortaleza. A este mismo Arzobispo (1235-1266) se debe buena parte de la construcción del llamado Palacio Gelmírez (brazo transversal de la T que forma la planta, llamado salón de la Planta Baja). En el claustro de la colegiata del Sar se colocó el sepulcro del canónigo Bernardo Arias (1291), con estatua yacente que aprieta un libro sobre su pecho y que acaso sea la Regla de San Agustín, que profesaban aquellos canónigos. Martín Arias, obispo de Zamora, mandó construir el monasterio e Iglesia de San Lorenzo de Trasouto, en las afueras de Santiago de Compostela, como lugar de retiro para sí, en los comienzos del siglo XIII. En 1835 pasaron a ser, por título de familia, de María Eulalia Osorio de Moscoso y Carvajal, librándose así de las inicuas leyes desamortizadoras y convirtiéndose en bellísimo Palacio, donde se admiran el retablo de mármol de Carrara y las estatuas orantes de los Marqueses de Ayamonte, transportados desde la Iglesia del convento de San Francisco de Sevilla (convertido en Palacio municipal) por sus propietarios los Duques de Medina de las Torres. Finalmente, el Padre Sarmiento dejó bien puntualizado que el célebre Vicente Arias Balboa, primer Familiar del Arzobispo toledano Pedro Tenorio y luego Obispo de Plasencia, era gallego. Falleció en 1414.

Este linaje Arias desciende, según otros autores, de los Ariamiros, familia nobilísima entre los godos, cuya memoria se conservó en la casa solariega de las montañas de León, de la que descendió el insigne caballero Arias González, a cuyo celo, valentía y lealtad, confió el Rey don Fernando I de Castilla, cuando murió, la defensa y tutela de su hija la Infanta doña Urraca, y en tal concepto defendió la ciudad de Zamora, cuando el Rey don Sancho la quiso ocupar. Y habiendo el traidor Vellido muerto por el rey alevosamente retó Diego Ordóñez de León a Zamora y a todos los ciudadanos: salieron a él Rodrigo Arias, Diego Arias, Pedro Arias, hijos de Arias González, y a costa de sus vidas restauraron la ciudad de Zamora.

Los descendientes de tan ilustres caballeros, que conservaron siempre el apellido de Arias, fueron mas tarde los que acompañando al Conde Ramón, yerno del Rey don Alonso el Gordo, se hallaron en la reedificación de Ávila, donde se conservó sucesión de esta esclarecida casa, así como en Zamora.

También la tradición dice que su origen viene de Aria Jinzo, Rey suevo de Galicia.

Rama troncal: El Conde Ferrando, que murió en la batalla del Guadalete el año 711, fue padre de Arias Fernández, Capitán del rey don Pelayo, que casó con María Lucida, y procrearon a Lucido Arias, Capitán del Rey don Alfonso I el Católico, casando aquél con Ourana Fernández de Temez, que tuvieron por hijo a Arias Lucido, que mató al Rey don Mauregato en 788, contrajo matrimonio con Brunilda, hija del Infante Adalgasto y nieta del Rey don Silo, y fueron padres de Lucido Arias, conde de Galicia y de la Comarca del Miño, Señor de la casa de Saavedra, que se unió en matrimonio con Adosinda Gutiérrez, hermana de San Rosendo, de la que tuvo a Arias Alvitez, Conde del Rey don Ordoño III, y consorte de Sancha González, en la que hubo a Gonzalo Arias, que fue padre de Arias Gonzalo, Conde y Gobernador de Zamora en tiempos del Rey don Fernando I, que en sus ausencias este Monarca le encomendaba el cuidado y educación de sus hijos, que se criaron durante algún tiempo en la casa de Arias Gonzalo, en la ciudad de Zamora, juntamente con el Cid Campeador. Después fue ayo de la Infanta doña Urraca, a la que queriendo arrebatar sus pequeño estado de Zamora el Rey don Sancho III, su hermano, fue éste muerto alevosamente por Bellido Dolfos, y para librar a la ciudad de la afrenta de que se la tachaba, ofreció el sacrificio de sus hijos, que eran: (1) Rodrigo Arias, (2) Diego Arias, (3) Pedro Arias, luchó con sus hermanos Rodrigo y Diego en duelo singular con Diego Ordóñez de Lara, y en el que sucumbieron los tres hermanos. (4) Pedro Arias, General de la Armada de las Costas de Galicia, en donde tuvo encuentros con normandos y bretones, a los que rechazó con gran valor, y su descendencia pasó a la ciudad de Ávila, en donde dio origen al linaje de los Arias-Dávila, y (5) Bona Arias Gonzalo, que casó con Gome Galindo, caballero zamorano.

De una familia de Arias, que radicó en tierra de Ribas de Miño, en la provincia de Lugo, procedió Jerónimo Rodríguez Arias, que casó con Magdalena Rodríguez Arias de Villar, procreando a Alonso Rodríguez Arias, que contrajo matrimonio con Isabel Rodríguez Buján, teniendo a Francisco Rodríguez Arias, natural de Santiago de Ribas de Miño, que de su esposa Gregoria Losada Somoza y Quiroga, natural de la parroquia de San Julián de Mourelos, en la misma provincia, tuvo a Andrés Rodríguez Arias Somoza y Losada, natural de San Julián de Mourelos, que obtuvo reconocimiento de su hidalguía ante la Real Chancillería de Valladolid en 1722. Casó con Constanza Saco Gayoso, natural de la parroquia de San Vicente de Ver (hija de Bernardo Saco y de María Gayoso, naturales él de San Vicente de Ver y ella de San Pedro de Martul), y fueron padres de Juan Andrés Arias Somoza, nacido en San Julián de Mourelos el 30 de enero de 1726, que contrajo matrimonio en Chantada (Lugo) el 19 de abril de 1752 con Josefa Enríquez Sarmiento, natural de Chantada, naciendo de este unión: Juan Rosendo Arias y Enríquez, nacido en San Julián de Mourelos el 8 de julio de 1757, Canónigo Prebendado en la Santa Apostólica y Metropolitana Iglesia de Santiago y Caballero de la Orden de Carlos III, en la que ingresó el 6 de septiembre de 1811.

En Monterrey (Orense) tuvo casa solar, con ramas en Lugo, El Ferrol (La Coruña) y Cádiz.

De otras familias Arias, radicadas en Galicia, fueron los siguientes individuos, que probaron su hidalguía ante la Real Chancillería de Valladolid, en los años que se indican:

En Pontevedra: Gregorio Arias, vecino de Puentedeva, en 1715; Gregorio Arias Mariño de Sotomayor, natural de San Pedro de Muro y vecino de la feligresía de Santa Cristina de Vea, en 1795; Fernando Antonio Arias Noguerol, vecino de Riveiro, jurisdicción de Boente, en 1746, y Juan Alonso Arias Fernández, natural y vecino de Santa Eulalia de Toiriz, en 1748.

En Lugo: Diego Arias de Armesto, vecino de Armesto, en 1520; Alonso, Gregorio, Juan y Rodrigo Arias Tome, vecinos de Salvador de Parga y San Esteban de Parga, en 1539; Diego Arias de Bullán, vecino de Navia de Suarna, en 1620; Pedro Arias de Celme, vecino de Castromayor, en 1511; Francisco Arias Templado, vecino de la feligresía de Santa María de Fijós, en 1686; Fernando Arias de Villarboide, vecino de Navia de Suarna, en 1624; Froilán Francisco Arias Montenegro, natural y vecino de la feligresía de Santiago de Estragiz, jurisdicción de Samos, en 1718; Fernando, Dionisio Valentín y Juan Arias Fernández, naturales y vecinos de San Salvador de Moreda, en 1748; Pedro Arias de Gomelle, vecino de San Cristóbal de Gomelle, en 1524; Pablo Arias López Villariño, natural de San Justo de Cabarcos (Pontevedra) y vecino de Santa Cecilia del Valle de Oro, por sí y sus hijos José, Teresa, Victoria y Salvadora, en 1758; Fernando Arias, natural de San Martín de Villapoupre y vecino de Villasión, jurisdicción de Amarante, en 1746, y Andrés Rodríguez Arias Somoza y Losada, vecino de San Julián de Mourelos, en 1722.

En Orense: Manuel y Alonso Arias, naturales de San Miguel de Melias y vecinos de Belsar, en 1779; Pedro Arias de Albín, natural de Santa Eulalia de Teilán y vecino de Souto, en 1717; Alonso de Arias, vecino de Folgoso, del Ayuntamiento de Alláriz, en 1816; Faustina Arias, vecina de Petín, en 1743; José Arias Rodríguez Albín, vecino de San Miguel do Campo, jurisdicción de Pereiro de Aguiar, en 1771; Benito Arias, natural y vecino de San Justo, del municipio de Carballeda, en 1766; Antonio Arias, natural y vecino de Albarellos, en 1717; Joaquín Benito de Arias, natural de Siabal y vecino de Coira, jurisdicción de Allariz, y su hijo Andrés, en 1816, y Francisco Bernardino Arias Blanco, natural de Mayorga (Valladolid), vecino de Cádiz y originario del Concejo de Valdeorras (Orense), en 1790.

En La Coruña: Alonso, Juan y Pedro Arias, vecinos de Las Travesas, jurisdicción de Bembibre, en 1573; José Arias Carvajal, por sí y sus hijos Juan, Josefa, Teresa y Florentina Arias Carvajal y Parga, vecinos de La Coruña (hijos del citado José y de Juana de Parga Puente y Andrade, y nietos paternos de Francisco Arias Carvajal, vecino de Sabugo, en Asturias, y de María Fernández, y biznietos paternos de José Arias Carvajal y de Francisca Muñoz de Santiago), en 1833; Antonio y Juan Antonio Arias Domínguez, vecinos de El Ferrol, en 1708, y Pedro Arias de Frayán, vecino de Cancelada, en 1563.

Obtuvieron reconocimiento de su hidalguía ante la Justicia ordinaria de La Coruña: Baltasar Arias Salgueiro González y Corral, Cajero de la Tesorería de Marina del Departamento de El Ferrol (hijo de Ignacio Arias Salgueiro y de Teresa Josefa de los Santos Cabado y Corral y nieto paterno de Juan Arias Salgueiro y de María González, residentes en San Salvador de Neiras, en La Coruña), donde residía casado con Vicenta Antonia Josefa Baltasara de Soto y Taybo, natural de La Coruña, en 1795, y Manuel Francisco Arias (hijo de Domingo Benito Arias y de Ana Mirós y González y nieto paterno de Pascual Arias y de Josefa de Otero, ambos vecinos de Lugo), en 1810.

Hicieron expediente de limpieza de sangre ante la Justicia ordinaria de El Ferrol (La Coruña): Joseph Arias de Andrade, vecino de El Ferrol y originario de la feligresía de Santa María de Castro (Trasancos), en 1719, y Joaquina Arias de Solís, vecina de El Ferrol y originaria de Santa Marta de Ortigueira, en 1787.

En Asturias radicaron también muy nobles casas de Arias, a las que pertenecieron los siguientes, que también probaron su hidalguía ante la Real Chancillería de Valladolid en los años que se indican: Antonio Arias, natural de Santa María de Llanuces y vecino de Madrid, criado de Cámara de S.M., residente en su Real Palacio, y su hijo Manuel Antonio Arias, natural de Madrid, Ayuda de Furriería del Rey, en 1792; Fernando Arias Finolledo, vecino de Grado, en 1536; Pedro Arias de la Viñuela, vecino de Oviedo, en 1622; Pedro Arias de Silvota, vecino de Navia, en 1535; Francisco y Pedro Arias de Quintana, vecinos de Oviedo, en 1759; Pedro y Domingo Arias, vecinos de Ibias, en 1620; Gonzalo Arias de Cama, vecino de Oviedo, en 1586; Fernando Arias, natural de San Miguel de La Lora y vecino de Urría (Burgos), en 1727; Antonio y Joaquín Arias, naturales y vecinos de Oviedo, en 1760; Manuel Norberto Arias, natural de Santa María de Riberas y vecino de Olías del Rey (Toledo), en 1765; Fabián Arias, natural de Sama, del Concejo de Corvera de Asturias, y vecino de Nubledo, del Concejo de Corvera de Asturias, en 1751; Miguel Arias, natural de San Juan de Montovo y vecino de Madrid, en 1760; Manuel Arias, vecino de Oviedo, en 1738; Francisco, José y Fernando de Arias, naturales, originarios y vecinos de Coto de Lindes, del Concejo de Quirós, en 1796; Fernando de Arias, vecino de Pola de Somiedo, en 1815; Juan Arias Alvarez, natural de Mataluenga de la Rivera (León) y vecino de Villaviciosa, en 1802, y Angel Antonio Arias Cardubio o Canturbio, vecino de Candás, en 1839; Francisco Arias Taboada y Ulloa, natural y vecino de la feligresía de Santiago de Villar de Sapos, en 1737, y Gonzalo Arias de Sama, vecino de Oviedo, en 1580.

Probaron su nobleza ante la Real Audiencia de Oviedo: Andrés Arias (hijo de Andrés Arias y nieto paterno de Juan Arias), vecino de Sograndio (Asturias) y originario de Yernes (Asturias), en 1754; Francisco Arias, natural y originario de Biedes (Asturias) y vecino de San Claudio (Asturias), en 1753; Jacinto Arias (hijo de Miguel Arias y nieto paterno de Sancho Arias), vecino de Quintanal (Asturias) y originario de Caranga (Asturias), en 1800; José Antonio Arias y Alvarez (hijo de Francisco Arias y nieto paterno de Pedro Arias, residente en Oviedo y originario de Trubia, en Asturias), en 1762; José Arias Alvarez y Cadabón (hijo de Juan Arias y nieto paterno de Esteban Arias), vecino de Trasona y originario de Ventosa (Asturias), en 1799; Pedro Arias Alvarez Díaz y Pérez, natural y vecino de Leiguarda (Asturias) y originario de Urrea, en 1831; Francisco Arias Busto y Gómez, natural de Gurulles (Asturias), vecino de Valduno (Asturias) y originario de Bascones (Asturias), en 1759; Ramón Arias Cienfuegos y Tuñón (hijo de José y nieto paterno Juan Antonio), vecino de Mieres (Asturias) y originario de Grado (Asturias), en 1824; Juan Arias Echevarría y Fernández, vecino de Villapérez (Asturias) y originario de Lugo de Llanera (Asturias), en 1794; Juan Arias Echevarría y Fernández (hijo de Juan y nieto paterno de Pedro), natural y originario de Llanera (Asturias) y vecino de Villapérez, en 1801; Manuel Arias Fernández Ladreda González y Díaz Pedregal, natural y originario de Trubia y vecino de Arcos, en 1834; Pedro Arias Fidalgo González Bernardo y Arias, vecino de Campiello (Asturias) y originario de Proaza (Asturias), en 1759; Angel Arias García y Fernández, vecino de Rubiano (Asturias) y originario de Tameza (Asturias), en 1815; Pedro y Andrés Arias García López y Tuñón, naturales de Traspeña, y su sobrino Juan Arias Fernández Cadavedo Fernández y Domínguez, vecino de Cudillero (Asturias) y originario de Proaza, en 1795; Francisco Arias González y Morán, vecino y originario de Lindes (Asturias), en 1794; Fernando Arias López Alvarez y Díez, natural y originario de Bascones y vecino de Avilés, en 1774; Vicente Arias López García y García, natural y originario de Yernes (Asturias) y vecino de Santianes (Asturias), en 1831; Francisco y Melchor Arias Martínez Fernández Felid y García, natural de Priorio (Asturias), vecino de Tamargo (Asturias) y originario de San Claudio, en 1780; Ramón Arias Menéndez Calella Flórez y Pertierra, natural de Santianes, en 1794; Diego Arias Menéndez-Longoria Miranda y Fernández del Campo, natural y originario de Corias (Asturias) y vecino de Luerces (Asturias), en 1794; Santos Arias Muñiz y García, vecino de Soto del Barco (Asturias) y originario de Castrillón (Asturias), en 1794; Fernando Arias López Alvarez y Díez, natural y originario de Bascones, en 1780; Juan Arias de Truyés Alvarez de la Viña y Solís (hijo de Pedro y nieto paterno de Juan), vecino de Vidriero y originario de Trasona, en 1745; Antonio Arias, vecino de San Claudio, en 1722; Francisco Arias, en 1616; Manuel Arias y sus hijos, sobre 1736-1744; Francisco y Pedro Arias Quintana, sobre 1759-1779, y Gabriel Arias de Villanueva, sobre 1566-1616.

En Castilla tuvo casas solares en Mazuecos de Valdeginate (Palencia), documentada en 1556; en Guaza de Campos (Palencia), en 1525; en Ciudad Rodrigo, con ramas en Cantalapiedra y La Alberguería (todo en Salamanca), y en Béjar (Salamanca).

Entre otros Arias, en Castilla, litigaron su hidalguía ante la Real Chancillería de Valladolid los siguientes caballeros:

En León: Alonso, Antonio, Diego, Juan y Miguel Arias, vecinos de León, en el siglo XVI; Bartolomé Arias, vecino de Quintanar del Marco, en 1550; Fernando Arias, vecino de San Pedro Castañero, en 1550; Juan Arias, vecino de Carrizo, en 1602; Pedro Arias Alfonso, vecino de Valderas, en 1656; Santiago Arias, vecino de Carrizo, en 1602 y 1618; Juan Arias, vecino de Carrizo, en 1618; Andrés Arias, natural de Torneros de Jamuz y vecino de Tabuyo del Monte, en 1745; Antonio Arias, vecino de Abelgas, en 1756; Blas de Arias, natural de Tombrio y vecino de Cobrana, en 1727; Francisco y Juan Arias, naturales de Riosequino de Torio y vecinos de Brugos de Fenar, en 1756; Andrés Arias, natural de Robledo de las Traviesas y vecino de Madrid, en 1771; Juan Arias, natural de Santiago de las Villas y vecino de Riello, en 1756; Juan Arias, natural de Villarino y vecino de San Esteban de Valdueza, en 1792; Hermenegildo Arias, natural de Villaceid y vecino de Bonella, en 1782; Francisco Arias, natural de Santiago del Molinillo y vecino de Mataluenga, en 1768; Manuel Arias, natural de Riosequino de Torio y vecino de Oviedo, en 1740; Manuel Arias, natural y vecino de Carrizal, en 1786; Manuel Arias, vecino de las Montañas de León, en 1768; María Arias, vecina de Tapia de la Ribera, en 1776; Pedro Arias, natural de Valdesamario y vecino de San Feliz de las Lavanderas, en 1786; Marcos Arias, natural y vecino de Piedrafita, en 1791; Pablo Arias, natural de Rodanillo y vecino de Losada, en 1794; Pablo Arias, natural de Arlanza y vecino de Losada, en 1787; Pascual Arias, natural de Huerga del Río y vecino de Alcoba de la Ribera, en 1794; Simón Arias, natural y vecino de Caldas, en 1762; Tomás Arias, natural de Riosequino de Toria y vecino de Candanedo de Fenar, en 1789; Manuel Arias, natural de Villagatón y vecino de Palaciosmil y Villagatón, en 1798; José Arias, vecino de Quintanilla de Soflamas, en 1816; Manuel Arias, vecino de San Esteban de Toral, en 1807; Juan Arias, vecino de Riello, en 1756; José Arias, vecino de Cantajeira, en 1817; Simón Arias, natural de Robledo de las Traviesas y vecino del barrio de Vega de la villa de Noceda, en 1796; Tomás Arias, vecino de Folloso, en 1807; Tomás Arias, natural de Aniego de Abajo, en 1807; Francisco Antonio Arias, natural de Villarino y vecino de Valdefrancos, en 1741; Alonso Arias de Cavanajaraz, vecino de Suárbol, en 1507; Pedro Arias de Dueñas, vecino de Valderas, en 1656; Dionisio y Pedro Arias de Valado, naturales de Ponferrada y vecinos de Ponferrada y de Santo Tomás de las 011as, en 1734; Manuel Arias Valado, natural de Ponferrada y vecino de San Esteban de Valdeorras, en 1747; José Arias, vecino de Losada, en 1794; Pedro Rodríguez Arias, vecino de Lombillo de los Barrios, en 1787, y Diego Arias de Cobranan, vecino de Noceda, en 1550.

En Valladolid: Juan Arias, vecino de Fresno el Viejo, en 1549; Francisco Arias, Escribano del número y cabildo de la Santa Iglesia Catedral de Valladolid, y su hijo Raimundo Arias, vecinos de dicha ciudad, en 1737; Francisco Ramón Arias, natural de Valdestillas y vecino de Rodilana, en 1779; Alejo Arias de Robles, vecino de Barcial de la Loma, en 1517; Julián Arias Cantalapiedra, natural de Valdestillas y vecino de Fresno el Viejo, en 1815; Hernando Arias del Castillo, vecino de Medina del Campo, en 1552, y Gerónimo Arias de Rivadeneira, vecino de Valladolid y Villamartín de Campos (Palencia), en 1612.

En Cuenca: Bernardo Arias, natural y vecino de Bonilla (Cuenca) y originario de Villayuste (León), en 1756.

En Palencia: Fernando y Hernando Arias, vecinos de Frómista, en 1513 y 1537, respectivamente.

En Burgos: Antonio Arias Osorio, vecino de Villasandino, en 1555.

En Salamanca: Andrés y Cristóbal Arias, vecinos de Bodón, en 1544; Cristóbal, Gómez, Juan y Pedro Arias, vecinos de Peñaranda, en 1530 el primero, en 1557 el segundo, y en 1558 los otros dos; Alonso Arias de Armesto, vecino de Ciudad Rodrigo, en 1529; Alonso Arias, Licenciado, vecino de Béjar, en 1526; Domingo, Francisco y Juan Arias, vecinos de Serradilla del Arroyo, en 1548.

En Zamora: Alonso Arias, vecino de Toro, en 1541; Pedro Arias vecino de Cernadilla, en 1562; Ambrosio Arias, natural de San Cebrián de Castro y vecino de Montamarta, en 1722; Santiago Arias, natural de Medina de Rioseco (Valladolid) y vecino de Villalube, en 1723; Blas y Pedro Arias, naturales de Barrio de Lomba y vecinos de Benavente, en 1759; Juan Arias Díez, vecino de Venialbo, en 1552; Enrique Arias Maldonado, vecino de Moraleja, en 1804, y Francisco Arias de Monroy, vecino de Castroverde de Campos (Zamora) y Gordoncillo (León), en 1639.

En Avila: Francisco Arias, vecino de Herreros de Suso, en 1540; Lucía Arias, vecina de Fontiveros, en 1570, y Rodrigo Arias de Mortea, vecino de Bonilla de la Sierra (Avila), en 1573.

Y en Guadalajara: Andrés y García Arias, vecinos de Valdearenas, en 1567; Juan Arias, vecino de Naharros, en 1556, y Diego Arias de Atienza, vecino de Hita, en 1666.

En la Fogueración vizcaína de 1511 se citan casas solares en la ciudad de Orduña, siendo sus dueños Sancho Martínez de Arias, Ochoa de Arias y Pero Martínez de Arias, y en la villa de Plencia, siendo su dueño Juan de Arias.

Ante las Juntas Generales de Guipúzcoa obtuvieron reconocimiento de su hidalguía: Cristóbal Arias y Río, vecino de Deva, en 1642; Mateo Arias, junto con sus hermanos, en San Sebastián, en 1716, y Nicolás Arias, y sus hermanos, vecinos de San Sebastián, en 1718.

Tuvo casa solar en Ejea de los Caballeros (Zaragoza), y de ella procedió Juan de Arias, vecino de Ejea de los Caballeros, que ganó proceso de infanzonía ante la Audiencia Real de Aragón, en 1644, y Bernardo de Arias, natural de Zaragoza, obtuvo igual infanzonía, en 1752. Gaspar Arias, natural de Ejea de los Caballeros, acudió en calidad de infanzón e hijodalgo aragonés a las Cortes de 1626.

Pedro Arias Cenizales fue Caballero e Hidalgo de Zaragoza en 1589.

Francisco Arias, natural y vecino de Orrios (Teruel), probó su hidalguía ante la Real Chancillería de Valladolid, en 1794.

Juan Arias, natural de Egea (Huesca), Obispo de Lérida (1553-1554), Consejero Real, asistió a las Cortes del Principado de Cataluña, en 1553.

También hubo casa solares en Sangüesa (Navarra), Briones (La Rioja), Cabra (Córdoba) y en la ciudad de Murcia.

Numerosos caballeros obtuvieron reconocimiento de nobleza ante las Reales Chancillerías de Valladolid y de Granada, y  muchos mas probaron su nobleza para ingresar en las Ordenes de Santiago, Calatrava, Alcántara, San Juan de Jerusalén, Carlos III, Santo Sepulcro, y en la Real Compañía de Guardias Marinas.


Armas


Los de Galicia, Asturias y Castilla, traen: Escudo mantelado: 1º, en campo de plata, una cruz de Calatrava, de gules, 2º, en campo de plata, un águila, de sable, y 3º, o sea el mantel, de gules, con un castillo, de plata.

Estas mismas armas constan en la Iglesia de San Juan, de Hita (Guadalajara).

Dichas armas fueron las mas comunes y por tanto tan divulgadas entre los Arias, que la copla popular aludía a ellas en esta forma:

"Por Arias conocerás

(aunque no quiera decillo)

a cualquiera que verás

en su escudo, cruz, castillo

y águila, todo en compás".


Los Arias fueron antiguos Condes de Monterroso y traían: En campo de azur, dos leones de oro, rampantes y afrontados.


Los Arias, de Navarra y Aragón, traen: Escudo partido: 1º, en campo de oro, cuatro fajas, de azur, y dos cruces de Calatrava, de gules, una en el jefe y otra en la punta, y 2º, en campo de azur, un castillo de plata, de una sola torre; cortado de oro, con un rastrillo de sable.

Estas mismas armas traen los de Ejea de los Caballeros (Zaragoza).


Otros, de Galicia, traen: En campo de sinople, un águila de oro, volante y coronada del mismo metal.


Otros también de Galicia traen: En campo de oro, un peral de sinople, frutado, del mismo metal.


Los Arias de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), Zaragoza y Reino de León, traen: En campo de azur, un león rampante, de oro.


Los castellano-leoneses, establecidos en Oviedo, según Vicente de Cadenas, traen: En campo de gules, sembrado de torres, de oro.


Los de León, radicado en Guatemala, según Vicente de Cadenas, traen: En campo de oro, una banda, de gules, engolada en dragantes, de sinople.


Otros traen: En oro, tres cabríos, de gules. En punta una estrella de azur.


Otros traen: En sinople, una banda de oro, acompañada de dos espejos, de plata.


Los de Galicia, según Vicente de Cadenas, traen: En azur, un brocal de pozo, de oro, mazonado.


Los del Bierzo (León), según Vicente de Cadenas, traen: En campo de sinople, una garza, de plata; bordura de plata, con cuatro cruces de Santiago, en oro.


Otros, de Asturias, según Vicente de Cadenas, traen: En ondas, de azur y plata, un delfín.


Los de Andalucía, según Vicente de Cadenas, traen: En plata, un castillo, de sinople, y a su muros alzada a la diestra una escalera y a la siniestra, dos lanzas, de sable.


Los de Extremadura, según Vicente de Cadenas, traen: En oro, una faja, de gules, acompañada en el jefe de una flor de lis, de azur, y en la punta de una luna del mismo color.


Los de México, según Vicente de Cadenas, traen: En campo de plata, dos cabríos, de gules, acompañados en el jefe de dos flores de lis y en punta una, de gules.


La casa de Arias de Tolinas, del Concejo de Grado (Asturias), traen: Escudo cortado: En campo de plata, una cruz de Calatrava, de gules; medio partido de plata, con un águila, de sable, y 2º, en campo de gules, un castillo, de plata.


En varios concejos de Asturias: Escudo mantelado: 1º, en campo de plata, una cruz de Calatrava, de gules, 2º, en campo de sinople, un castillo, de piedra, que lleva en su puerta una T de azur, y el mantel, de plata, con un águila, de sable.


Otros de Asturias traen: Escudo partido: 1º, mantelado: primero, en campo de plata, una cruz de Calatrava, de gules, segundo, en campo de plata, un águila, de sable, y el mantel, de gules, con un castillo, de plata, y 2º, en campo de gules, una banda, de oro; bordura general de gules, con ocho castillos, de oro.


Los de las montañas de León, Ávila y Zamora traen: Escudo partido: 1º, mantelado: primero, en campo de plata, un águila de sable explayada, segundo en campo de plata, una cruz llana de gules, y tercero o manteladura, campo de gules, con un castillo, de plata, y segundo en campo de gules, una banda, de oro; bordura general de gules, con ocho castillos, de oro.


Otros  traen: Escudo cortado: 1º, mantelado: primero, en campo de plata, una cruz de Calatrava, de gules, segundo, en campo de plata, un águila, de sable, y el mantel, de gules, con un castillo, de plata, y 2º, en campo de gules, una banda, de oro; bordura general de gules, con ocho castillos, de oro.


Otros traen: Escudo jaquelado de sable y oro.


Los Arias de Ávila y Zamora, según J.-B. Rietstap, usan: Escudo partido: 1º, cortinado: primero, en campo de plata, un águila de sable, segundo en campo de plata, una cruz de gules, y tercero o la capa o chapé, en campo de gules, una torre sumada de una torrecilla de plata, y 2º, en campo de gules, una banda de oro; bordura general de gules, con ocho castillos de oro.


Los de Orense traen: Escudo cuartelado: 1º, en campo de sinople, un águila volante coronada, 2º y 3º, un peral o pino frutado, y 4º, en campo de azur, un castillo de oro.


Otros de Orense usan: Escudo cuartelado: 1º y 4º, en campo de plata, dos cabríos de gules, acompañados en jefe de dos flores de lis y en punta de una, de gules, y 2º y 3º, un peral, frutado.


Los Arias, del lugar de Castro Filgado (Galicia), según José Pellicer y Tobar, traen: Escudo cortado: 1º, en campo de gules, una cruz floreteada de plata, como la de Calatrava, y 2º, jaquelado de oro y sable.


Los radicados en La Coruña, según Vicente de Cadenas, usan: En campo de gules, un puente de tres ojos, sobre ondas de azur y plata, y sumado en el centro de una torre, de oro.


En casa de La Mouta, en Sama de Grado (Asturias), constan las siguientes armas: Escudo mantelado: 1º, en campo de plata, una cruz floreteada de gules, 2º, en campo de sinople, un castillo de piedra, y 3º, o manteladura, de plata, un águila rampante de sable, picada y membrada de oro.


Los originarios de Riello (Asturias), según Vicente de Cadenas, usan: En campo de plata, una banda de gules, atravesada por una espada de oro; bordura de gules, con ocho aspas de oro.


Los originarios de Quirós (Asturias) y radicados en Madrid, según Vicente de Cadenas, usan: En campo de gules, un gavilán de oro, volando y llevando entre sus garras a un gallo, del mismo metal, por la cresta.


Los Arias y Arias-Dávila, de Segovia, traen: Escudo mantelado: 1º, en campo de plata, una cruz de Calatrava de gules, 2º, en campo de plata, un águila de sable, y 3º, o mantel, en campo de sinople, un castillo de plata, con una tao, de azur, que coge la puerta.


Otros Arias, según Jorge de Montemayor, traen: En campo de azur, un león rampante, de oro; bordura de plata, con ocho castillos de azur.


Los Arias, de la ciudad de Molina de Aragón (Guadalajara), traen: Un castillo atacado por un león que asciende a las almenas por una escalera, al pie una granada, un ramo de laurel y una rueda de molino.


Los del Reino de León, según J.-B. Rietstap, traen: Escudo cortinado: 1º, en campo de plata, una cruz de gules, 2º, en campo de plata, un águila de sable, y 3º o la capa o chapé, en campo de gules, una torre sumada de una torrecilla de plata.


Los Arias, de Abelgas (León), usan: En campo de sinople, un castillo de plata.


Los radicados en Trombio (León), según Vicente de Cadenas y extendidos a Madrid y Ecuador, según Vicente de Cadenas, traen: En campo de sinople, tres cotizas de oro.


Los radicados en Cimanes del Tejar (León), según Vicente de Cadenas, traen: En campo de gules, una espada desnuda, puesta en palo, y acompañada de dos escudetes de plata, con una faja de gules.


Los del valle de Cayón (Cantabria) usan: En campo de oro, escudo barrado de tres piezas de gules.


Los Arias, de Briones (La Rioja), traen: En campo de oro, tres báculos de gules, puestos en palo, superados de una estrella de azur.


Otros Arias traen: En campo de gules, cinco flores de lis de oro, puestas en sotuer.


Otros traen: Escudo cuartelado: 1º, en campo de gules, un águila, 2º y 3º, en campo de oro, un peral o pino de sinople, frutado de oro, y 4º, en campo de azur, un castillo de oro.


Otros traen: Escudo mantelado: 1º, en campo de plata, una cruz floreteada de gules, 2º, en campo de sinople, un castillo de piedra, que lleva en su puerta una tao de azur, y 3º, o manteladura, de plata, un águila rampante de sable, picada y membrada de oro.


Otros traen: Dos lobos de sable; bordura de plata con seis aspas de gules.


Otros traen: En campo de plata, tres fajas jaqueladas de oro y gules, perfiladas de oro.


Otros traen: Escudo mantelado: 1º, en campo de plata, una cruz vana de gules floreteada, 2º, en campo de plata, un águila de sable, y 3º, o manteladura, de sinople, un castillo de plata, aclarado de azur.


Otros traen: Escudo mantelado: 1º, en campo de plata, una cruz vana de gules floreteada, 2º, en campo de plata, un águila de sable, y 3º, o manteladura, de gules, un castillo de plata, aclarado de azur.


Otros traen: En campo de plata, cuatro fajas de gules.


Otros traen: Escudo partido: 1º, en campo de sinople, una cruz de Calatrava, y 2º, un águila volante; medio cortado de gules, con un castillo.


Los Rodríguez Arias o Rodríguez de Arias, traen: En campo de plata, un árbol de sinople, acompañado de dos estrellas de azur, en su diestra.

En la capilla de Nuestra Señora del Carmen, de la ciudad de Segovia, de cuya capilla con Patronos los Condes de Puñonrostro, hay un escudo con las armas de Arias, que tiene en primer lugar una cruz de Calatrava, en campo de sinople, y por orla siete castillos, y entre castillo y castillo una escalera de oro en campo de gules, y de uno de los castillos altos sale una lanza con una banderilla; la mitad de azur y la mitad de plata, con media luna de azur encima.